Los clientes que compraron el nuevo iPhone de Apple Inc. conocen el lado bueno y el malo. Son pioneros. En muchos casos, el grupo puede tener un papel decisivo en el futuro del producto.
Los pioneros saben que los precios de los productos tecnológicos disminuyen con el tiempo. Pero Apple, que históricamente ha tenido precios elevados gracias a su marca y a la innovación, hizo que hasta sus clientes más leales se enojaran al bajar 200 dólares de los 599 dólares que cuesta el iPhone —un descuento del 33%— menos de 10 semanas después de que el aparato se pusiera a la venta el 29 de junio.
En respuesta a cientos de quejas, Steve Jobs, director ejecutivo de Apple, publicó el jueves un pedido de disculpas y ofreció a todos los usuarios de iPhone un crédito de cien dólares para usar en las tiendas Apple.
Pero para muchas personas, el dinero no es, ni fue nunca, un problema. Lo que les importaba era la gratificación de saber que eran los primeros en tener algo novedoso y —para quienes están de acuerdo con Apple— revolucionario.
"Si me hubieran dicho al principio que el iPhone costaría 200 dólares menos al otro día, lo hubiera pensado un segundo, y luego lo habría comprado de todas maneras", dijo Andrew Brin, de 47 años, terapeuta especializado en adicciones y residente de Los Ángeles. "Costaba 600 dólares y ese era el precio que estaba dispuesto a pagar por él".
El escándalo surgió por la reducción en el precio, sólo porque Apple tomó esta medida unos meses antes de lo esperado, dijo Fareena Sultan, profesora asociada de marketing de la Universidad Northeastern.
Disfrutar de estar entre los primeros dueños durante ese período de tiempo —antes de que el precio baje y el producto llegue a las masas— es parte de la satisfacción, señalaron Brin y otros. En gran parte del mundo de la tecnología, la expectativa general es que pasen seis meses antes de que ocurra una importante reducción en el precio y un año antes de que surja una nueva generación del producto —generalmente una versión mejorada—.
Jack Shamama, de San Francisco, que fue una de las miles de personas en todo el país que hicieron fila para obtener su iPhone el primer día que salió a la venta, dijo que el miércoles había recibido mensajes y llamadas petulantes de amigos, después de que Apple anunciara la rebaja en el precio.
Pero Shamama toma la reducción de precio con calma, diciendo que esos recortes forman parte de ser un usuario pionero.
"Es equivalente a tener la bolsa que marca la moda para la temporada", dijo Shamama, que cambia de teléfono celular tan rápido como otras personas compran zapatos, gastando sin pensarlo dos veces cientos de dólares por equipo cada seis a ocho meses.
Uno de sus aparatos, el primer Palm Pilot, se ha convertido en una pieza de colección. Incluso, aunque no quería uno al comienzo, se sintió obligado a comprar un sistema de juego Wii de Nintendo en noviembre del año pasado, pagándole a un amigo 400 dólares para obtener el aparato de 250 dólares, después de oír que eran muy escasos.
Shamama compró el BlackBerry Pearl —otro teléfono inteligente y moderno— sólo meses antes de que se presentara el iPhone.
Pero a los usuarios pioneros no les asusta el riesgo de terminar con productos que pronto no tendrán uso o se discontinuarán.
"Incluso, si funciona un solo día, vale la pena", dijo Paul Clark, de Seattle, propietario de Walkthrough Media, un proveedor de visitas virtuales para agentes inmobiliarios.
El amante de la tecnología de San Francisco, que compró el iPhone de 599 dólares tres días después que salió a la venta, no se arrepiente de su compra. Sheth, director de ventas y desarrollo empresarial de Like.com, un motor de búsqueda para compradores en internet, resume su consumismo como "una mezcla de vanidad y funcionalidad".
"A veces uno compra cosas como el iPhone que no cumplen con sus promesas, pero son un buen tema de conversación para un par de fiestas y reuniones. No hay que olvidar que las buenas conversaciones en las fiestas y reuniones son muy importantes en la vida", dijo Sheth.
Los expertos de marketing afirman que la categoría de usuarios pioneros —aproximadamente entre el 1% y 2% del mercado de los consumidores— juega un papel fundamental.
Sus comentarios —ya sean elogios o críticas al producto— pueden generar un mercado para el producto o eliminarlo de plaza.
"Si dicen que el producto no es bueno o no vale lo que cuesta, entonces las demás personas esperarán o no lo comprarán", señaló Sultan.

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